Los mass media como Aparato Ideológico del Estado.

Texto realizado por Yelin.

Entendemos como medio de comunicación al instrumento o forma de contenido en el que se transmite información a la sociedad. Para poder entender la función de los medios de comunicación de masas en el sistema capitalista, conviene al menos tener una noción de la teoría de la hegemonía, desarrollada por Gramsci. Esta teoría plantea que la clase dominante (la burguesía) tiene dos formas de gobernar: una mediante la fuerza, en la que incluye el ejército, la represión policial, etc.; y otra mediante la ideología, a través del consenso, es decir, de la aceptación por parte de la clases dominadas del poder establecido. Así, la hegemonía es el conjunto de valores, ideas, creencias que la clase dominante transmite al pueblo para provocar en él un consenso que le permita ser la dirigente de la sociedad. Para crear esta hegemonía, es necesario disponer de los que Gramsci llamó intelectuales orgánicos, que sirven a los intereses de una determinada clase, consciente o inconscientemente. Incluye por ejemplo desde banqueros o grandes empresarios (organizan la sociedad en función a los intereses de su clase) hasta distintas artistas, profesoras o periodistas (reproducen y difunden los valores culturales, morales e ideológicos de la clase dominante), pasando por políticos o jefes militares (ocupan cargos administrativos y represivos del Estado). Por otra parte, el filósofo francés Louis Althusser explicó la existencia de unos órganos que difunden la ideología dominante. Siendo el Estado la estructura mediante la cual una clase social mantiene su dominio sobre otra, este filósofo distingue entre Aparatos Represivos del Estado (ARE), que se utilizan por medio de la violencia y tiene relación con la dominación mediante la fuerza; y Aparatos Ideológicos del Estado (AIE), vinculado con la hegemonía.  Entre los AIE podemos encontrar, entre otros, al aparato religioso, el educativo o el informativo. Sobre este último vamos a hablar más detenidamente.

En el Estado español, los medios de comunicación tienen una estructura de propiedad compleja y cambiante. Muchos grupos mediáticos son filiales y tienen relación con otras empresas mucho más mayores. Así, podríamos clasificarlos en varios bloques para facilitar su comprensión:

  • Por un lado, tenemos al grupo Unidad Editorial, propietaria de El Mundo. Este conglomerado tiene diferentes inversores extranjeros, y pertenece a RCS Media Group, que es propiedad de empresas de distintos sectores como FIATPirelli Benetton. Entre sus principales accionistas, encontramos a la familia Agnelli, propietaria también del club de fútbol Juventus.
  • El grupo Vocento, propietaria del periódico ABC, y el Grupo Intereconomía, que posee Radio Intereconomía, quedarían encuadrados en otro bloque. Ambos grupos son propietarios de la cadena Intereconomía TV, y ambos gestionan el 50% y el 25% de otro grupo llamado SGTnetTV, que tiene canales como Disney Channel, MTV España y Paramount Channel. El 25% restante de este grupo lo posee el gigante cinematográfico Disney. Cabe destacar que entre los propietarios de Vocento están la familia Luca de Tena, con el 10% de las acciones, y otras dos pertenecientes a la burguesía de Euskal Herria: la familia Ybarra, que también posee acciones de BBVA, y la familia Aguirre.
  • También nos encontramos con el grupo PRISA, propietaria de El PaísCadena Ser. Esta sociedad tiene un accionariado variable, entre los que están: Banco Santander, La Caixa, HSBC (Banco de Shanghai), Telefónica, Liberty Acquisition Holding. Esta última es considerada como la principal accionista, y también controla entidades como Goldman Sachs, Credit Suisse, Soros Found (propiedad de George Soros, uno de los especuladores financieros más importantes del mundo), Deutsche Bank o Bank of America. En este bloque también podemos incluir a otro grupo propietario de medios de comunicación del Estado español, Mediaset, ya que una parte de sus acciones pertenece al grupo PRISA, y es propietaria de cadenas de televisión como Cuatro Telecinco. Esta empresa es controlada por Fininvest, cuyo propietario es el ex-presidente italiano Silvio Berlusconi. PRISA también está relacionada con el Grupo Godó, editor de La Vanguardia y propiedad del Conde de Godó.
  • El Grupo Planeta, a la que pertenece el periódico La Razón, formaría otro bloque. Pertenece a Inversiones Hemisferio, propiedad del empresario José Manuel Lara Bosch. Es también miembro del Consejo Administrativo del Banco Sabadell, de la cual posee un 5% de las acciones a través de una empresa llamada Jaipur Investments. El Grupo Planeta posee también el Grupo Antena 3, que entre sus accionistas se encuentran el Banco Sabadell con un 5%, y la empresa alemana Bertelsmann con un 20%. A su vez, el Grupo Antena 3 es propietaria del 90% de GIA La Sexta, y el 10% restante pertenece al Grupo Audiovisual de Medios de Producción (GAMP), cuyos accionistas son variados y podemos encontrarnos, por ejemplo, con el banco vasco BBK o personalidades como Karlos Arguiñano o el multimillonario Carlos Slim.
  • En otro bloque intervendría la Iglesia Católica, que a través de la Conferencia Episcopal y más órdenes religiosas posee Radio Popular, al que pertenece la COPE o 13TV. Este bloque tiene bastante relación con el grupo Vocento.

    Esquema de la propiedad de los medios de comunicación.

    Esquema de la propiedad de los medios de comunicación.

Podemos comprobar que los propietarios de los medios de comunicación son empresas de diversos sectores de la sociedad que invierten según la audiencia, y dentro de las empresas hay quienes poseen acciones de más de un medio de comunicación. Además, a menudo se producen fusiones y transmisiones de acciones y propiedades que eliminan cualquier competencia que pueda existir entre ellos (por ejemplo, la fusión de CuatroTelecinco en 2009). Con todo este panorama de empresas que controlan la comunicación, podemos afirmar que todos los medios sirven a la clase dominante, aunque sean de distinta tendencia ideológica. Esto es un hecho ya que ninguno de los medios de comunicación principales han cuestionado nunca el sistema establecido ni lo harán (nunca veremos una publicación perjudicial para Emilio Botín en El País, por ejemplo).

Ahora bien, ¿cuál es el papel de los medios de comunicación en la sociedad? Teóricamente, su función principal es reproducir la visión de la realidad de manera objetiva para mantener a la población informada. Sin embargo, su estructura de propiedad y el cómo está organizada la sociedad capitalista nos puede llevar a pensar que la minoría dominante use los medios de comunicación para sus fines, porque es evidente que una población informada y consciente de su posición en la estructura de la sociedad representa un gran peligro para que la clase dominante mantenga su statu quo.Aquí se encuentra la principal razón de la importancia de la manipulación de la opinión pública y la presión para la aplicación de las normas sociales. Esta presión, obviamente, es aplicada por las personas que ostentan el poder o que están relacionadas con la autoridad. Las y los políticos, las fuerzas del orden y de la ley o la Iglesia pueden dictar e imponer determinadas maneras de conducta y valores morales a otras personas, mientras que cualquiera de clase baja será ignorada. Y estos valores morales son los que usarán los medios de comunicación para etiquetar a aquellas personas que cuestionen mínimamente el poder político o económico. Así, vemos a los periódicos criminalizando y señalando constantemente a cualquier organización o persona que se posiciona contra el capitalismo, tachándolas de violentas y peligrosas, creando un ambiente de miedo en donde la alerta social crece y facilita el control sobre la población. Los medios de comunicación se encargan, además, de conceder un estatus social a distintas personas. Así, nos encontramos con alabanzas a la policía o a cualquier ARE, presentándolos como instituciones que defienden a la población de los crímenes, siempre sin entrar a estudiar el origen de éstos, y evitando por tanto cualquier difusión de opiniones contrarias a estos cuerpos (un buen ejemplo de ello es el programa Policías en acción). O también en cómo nos muestran que todas las decisiones políticas, económicas y sociales son tomadas exclusivamente por las y los políticos, cuando no son más que títeres al servicio la burguesía. Así, la población centrará su atención en estas personas, olvidando a los verdaderos responsables que están detrás.

Por otra parte, los medios de comunicación se han convertido hoy en día en objetos de consumo para entretener a las masas. Tenemos a nuestro alcance infinidad de series y programas de televisión, revistas o páginas de Internet que consumimos para pasar el tiempo o por simple diversión. Este es un método para mantener a la población entretenida, desviando su atención de los principales problemas de la sociedad y anulando su capacidad de organización y decisión. Además, como objetos de consumo cumplen otra función hegemónica muy importante: la transmisión de la cultura. Cada territorio tiene una cultura determinada, que se transmiten a la población a través de los medios de comunicación. Aparecen también intereses económicos detrás, en espectáculos como el deporte de élite o la música comercial, que ocupan el contenido de cualquier medio de comunicación. Asimismo, nos encontramos constantemente con publicidades, revistas, programas de televisión, películas o series plagadas de valores machistas, racistas, especistas y clasistas que perpetúan toda forma de opresión existente en la actualidad y contribuyen a su normalización.

Vemos por tanto que los medios de comunicación son un instrumento que la clase dominante utiliza para conservar sus privilegios, y la manipulación mediática es inherente al sistema capitalista. Por otro lado, la estrategia de la distracción es un elemento esencial para el control social y, además del entretenimiento del público anteriormente mencionado, recibimos constantemente noticias insignificativas que restan repercusión al contenido de otras más importantes. De esta manera, no existe objetividad ni pluralismo e independencia en los mass media del sistema capitalista: todos sirven a los intereses de la burguesía.

Nos cuentan que las protestas violentas en Venezuela a favor del neoliberalismo son legítimas mientras tachan de terroristas a aquellas personas que se defienden de las agresiones policiales en el Estado español. En Ucrania, los manifestantes pro-europeos (fascistas algunos de ellos), son personas que están hartas de la corrupción y simpatizantes de Yulia Timoshenko, condenada a 7 años de prisión por abuso de poder y liberada hace pocos meses (qué ironía); y los comunistas y antifascistas de las regiones del Este son violentos separatistas. Los policías del 22M son pobres indefensos (vaya, pero si llevaban cascos, chalecos, botas, porras y escopetas de balas de goma) que fueron linchados por la multitud, en el que uno fue herido de gravedad y al día siguiente se recuperó milagrosamente; mientras que el manifestante al que le extirparon un testículo y el que perdió la visión, ambos por el impacto de pelotas de goma, son casos insignificantes que no merecen ser noticia. Un caso de violencia machista es presentado como algo normal por los medios de comunicación, en donde la mujer “muere” y la culpa es suya si no ha denunciado antes por malos tratos al hombre, que es el “presunto autor” del asesinato; esa presunción de inocencia brilla por su ausencia en el caso de Isma y Miguel, dos jóvenes en prisión preventiva sin juicio ni pruebas. En Alcorcón, el recién desalojo del centro social okupado y autogestionado Eskuela Taller, es justificado por el alcalde David Pérez supuestamente por ser ilegal y realizar actividades molestas para los y las vecinas, llegando a decir que se han recibido numerosas quejas por parte de estas; sin embargo, ningún medio de comunicación menciona que dicho centro social, recuperado en 2003, llevaba 10 años en desuso y olvidado por el Ayuntamiento y el propietario, y que en ningún momento las vecinas se quejaron de las actividades que se realizaban en él. Estos y muchos ejemplos más reafirman todo lo que venimos diciendo: los medios de comunicación no reproducen la visión de la realidad para mantener a la población informada, sino que la deforman para adaptarla a los intereses de la burguesía y mantener controlada a la sociedad.

Sin embargo, muchas personas se han dado cuenta de esta realidad y han optado por informar por su cuenta: es el caso de las periodistas independientes, lo que serían las y los intelectuales orgánicos al servicio de la clase obrera en términos de Gramsci. Existen medios digitales y en papel autogestionados (es el caso del periódico Diagonal, las publicaciónes mensuales anarquistas Todo por hacer Tierra y Libertad), así como las radio libres y comunitarias (Ràdio Klara en Valencia, o el programa Erre Ke Erre en Radio Vallekas), cuyo objetivo es ofrecer a la clase obrera una alternativa en donde se informe de los acontecimientos lejos de la manipulación mediática, así como transmitir valores libres para la formación integral del individuo como ser autónomo. Sin embargo, no tienen relevancia social debido a la competencia entre los medios de comunicación y a la hegemonía que ejerce el sistema capitalista sobre el proletariado, que provoca que las personas solo consuman los medios del sistema y ni siquiera se percaten de la existencia de estas alternativas.

Por último, y para terminar, esta genial frase del activista estadounidense Malcolm X que sintetiza todo el contenido, y que además, se plasmó en las anteriores jornadas del 22M en Madrid coincidiendo con la muerte del franquista y ex-presidente del gobierno Adolfo Suárez, con los medios elogiando al segundo y criminalizando a las manifestantes del 22M.

“Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido.”


Notas bibliográficas.
Propiedad de los medios de comunicación en el Estado español e imagen: http://tribunainterpretativa.com/quien-manda-los-medios-comunicacion-espanoles/
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Radicalidad y término medio

Texto realizado por Eduarsin

Desde la más lejana historia hasta nuestros días la ideología anarquista ha sido y es un punto de mira de cuestiones y críticas. Estas han sido recibidas por sectores ideológicos muy amplios, abarcando a los/as marxistas, socialdemócratas, fascistas y demás campos. Algunas críticas han sido muy acertadas y han servido como punto de inflexión para el avance ideológico-práctico del movimiento libertario, mientras que otras han sobrepasado los límites de la inmadurez política y del filisteísmo, cuyo único objetivo ha sido achacar el desprestigio y una visión errónea de la ideología. La mejor crítica que puede aceptar el movimiento es la que nace del propio movimiento mediante la práctica y desarrollo de sus teorías, pues es la propia experiencia y las personas conscientes de ellas las que han de determinar cómo deben evolucionar y adaptarse a la realización del anarquismo en la praxis y cómo deba llevarse a cabo una mejora adaptativa al entorno. Lo que se va abarcar en este artículo va a ser la crítica de la radicalidad y la cuestión del término medio, ya que es la excusa preferida por excelencia.

Analizando los principios históricos del anarquismo como ideología en Proudhon, veremos que el movimiento libertario lo comienza a concebir como una dialéctica constante en todo término. Su dialéctica dualista (cuerpo-alma, material-ideal) analizada como realización y reproducción del anarquismo le lleva a firmar la existencia del término medio, aceptando como ambos extremos la libertad y la autoridad absolutas, las cuales rechaza por igual. Para este autor que, a pesar de ser un gran intelectual, no le exime de poseer grandes errores a la hora de materializiar sus pensamientos y análisis; el anarquismo se encuentra en el término medio ya mencionado, en el que trata de limitar la autoridad lo máximo posible delegándola al nivel familiar en un sistema patriarcal y de expandir la libertad a los demás aspectos (económicos, sociales…). La radicalidad, cuyo significado simplista reside en ir a la raíz del problema, se empieza a ver en Proudhon mediante el rechazo a toda forma de Estado. Probablemente, por las influencias conservadoras o por la falta de análisis, Proudhon no aceptase la autoridad de seno familiar impuesta por el hombre como algo negativo para el movimiento, pero de este asunto se encargó con más acierto el posterior teórico anarquista Bakunin. Los/as posteriores teóricos/as anarquistas aceptaron la reciprocidad de intereses y la unión cuyos lazos se basaba en el amor en las parejas, aunque pocos/as lo hicieron tan acertadamente como Emma Goldman.

En general, los/as posteriores anarquistas después de Proudhon adoptaron una forma más radical en su visión teórica-práctica del movimiento, eliminando así el término medio que acepta que no puede existir libertad sin autoridad. El encargado de aceptar una alternativa es Bakunin, que en su libro “Federalismo, Socialismo y Antiteologismo” ya propugna por el federalismo como forma de asegurar la total autonomía de los/as interesados/as y sus distintas asociaciones y consejos. De esta forma, y asumiendo la libertad y reciprocidad dentro del seno de la familia, toda autoridad no legítima queda rechazada en lo posterior por los/as anarquistas. No por esto se puede obviar lo que Bakunin denomina como autoridad legítima, que es una de las bases de su contractualismo, donde afirma que la experiencia o la profundización cultural en un campo o rama, ya sea laboral o no, posee el derecho natural de aconsejar u orientar a la persona que requiera de su sapiencia; como puede ser el buen ejemplo de la receta que te da el médico como especialista en ello. Ahora que se entiende por radical en la ideología anarquista la eliminación de toda autoridad no legítima y de Estado, se va a proceder a la desargumentación de afirmaciones progresistas y típicas en la izquierda parlamentaria.

Se ha llegado a la normalización del argumento lo radical es malo, lo mejor es coger lo bueno de cada ideología y crear un término medio, y no puedo, cuanto menos, que intentar dar una contra-argumentación para refutar tal supina falta de conocimiento histórico-político. En primer lugar, no se puede coger lo que más guste de cada ideología, puesto que lo que las hace ser tal (una ideología) es la diferenciación teórico-práctica en su desarrollo y reproducción respecto a las demás existentes. Pero si nos centramos en la visión anarquista del desarrollo y reproducción, veremos que, tras una argumentación, incluso de los/as mejores oradores/as, dicho falaz argumento nacerá de la masa receptora. Es de vital importancia hacer hincapié en la definición de radicalidad, su desmitificación y relación con algo malo. El anarquismo no trata tan solo, mediante la radicalidad, de eliminar la raíz del problema, puesto que este hecho conduciría fatalmente al caos, al aformismo organizativo y al la más flagrante materialización de los instintos inhumanos y salvajes de las personas, que se fomenta mediante la competencia abusiva. El anarquismo, tras ir a la raíz del problema y destruirlo, ve la salida en la más alta expresión de organización federativa humana. La máxima libertad posible que tan solo se alcanzará mediante la experiencia de la misma, la autonomía de los distintos consejos de rama, sindicatos y asambleas vecindales, locales, comunales… solo se verán favorecidos mediante la organización de los/as interesados/as. Partiendo que nada de malo reside en estas teorías, la búsqueda del término medio en la sociedad actual es necedad, puesto que en la mayoría de los casos, lo que las personas (progresistas, socialdemócratas y el resto de la izquierda burguesa) entienden por término medio es la reproducción y perpetuación del orden actual existente de los hechos y de las cosas. Su término medio no sufre contagio de dos o más ideologías participantes, que pese a ser una supina necedad, cae en el refutable error de la recepción contagiosa de una de las ideas participantes, tomándola como absoluta e inmutable. Pero aún partiendo de la situación ideal de que el término medio se tratase de un compendio entre el anarquismo y el capitalismo, la propia influencia del segundo degradaría y corrompería toda existencia del primero, diluyéndolo entre la individualización, la competencia y la alienación del trabajo. Si partimos de esta premisa, todo término medio ha de ser rechazado y eliminado junto al orden actual de las cosas. El capitalismo no entiende de reformas, no entiende de minimizaciones de daños, no entiende de Tercer Mundo. Solo entiende de explotación y perpetuación coercitiva. Es una enfermedad que ha de ser erradicada del orden social.

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La Revolución de diciembre de 1933

Texto realizado por Yelin.

Año 1933. II República española. Bienio reformista, presidido por Manuel Azaña. La esperanzas que tenía el pueblo de mejorar sus condiciones de vida con la instauración de la República se van desvaneciendo: las reformas impulsadas por el gobierno de Azaña fracasan. Además, los efectos de la crisis económica mundial empiezan a notarse cada vez más en la sociedad española, y el paro aumenta cada día, llegando a casi 700.000 personas sin trabajo. La oposición, encabezada por el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux, va presionando al presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, para que retire su apoyo al gobierno de Azaña, el catolicismo se organiza en la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), y las protestas de los patronos se generalizan. Pero la gota que colma el vaso va a ser los sucesos de Casas Viejas en enero de 1933 (con los precedentes de Castilblanco en diciembre de 1931, y Arnedo en enero de 1932), donde se produce una matanza por parte del gobierno republicano. Todo esto hace que Manuel Azaña se quede prácticamente sin apoyos, y en septiembre de 1933 dimite. Alcalá Zamora encarga formar gobierno a Lerroux, pero solo dura tres semanas por falta de apoyo parlamentario, y entonces, disuelve las Cortes a principios de octubre y encarga a Martínez Barrio convocar unas elecciones para el 19 de noviembre.

De cara a dichas elecciones, la derecha no simpatizante con la República formó una coalición integrada por, entre otros, la CEDA, el Partido Agrario, Renovación Española y carlistas. Cercano a éstos, están la derecha republicana: el Partido Republicano Radical, el Partido Republicano Liberal Demócrata y el Partido Republicano Progresista. Así pues, la derecha se presenta como una unidad sólida, e incluso hay pactos entre los radicales de Lerroux y la CEDA. Todo lo contrario que en la izquierda, ya que a diferencia de las anteriores elecciones de 1931, hay divisiones entre ellos, y el PSOE rompe completamente las relaciones con los republicanos de izquierda.

Por su parte, la CNT, que sufre una dura represión a lo largo de la II República, desarrolla una campaña de abstencionismo, siguiendo sus principios básicos de no presentar ninguna candidatura a las elecciones. El 20 de octubre de 1933, se celebra un pleno en Madrid en donde se ratifica la campaña antielectoral. Conscientes de que dicha campaña pueda favorecer el triunfo de la derecha, se establece que en dicho caso, la Confederación tiene el deber de impulsar la revolución social para implantar el comunismo libertario, y basta que una regional comience la acción para que las demás la secunden automáticamente. En las siguientes semanas, se lleva a la práctica dicha campaña, que culmina con un mitin en Barcelona ante más de 100.000 trabajadores, con el lema “Frente a las urnas, la revolución social”, en donde Buenaventura Durruti acusa a la República de encarcelar a 9.000 obreros en dos años; y Valeriano Orobón Fernández apela a los sucesos en Alemania, donde Hitler había llegado al poder por medio de las elecciones, para advertir a los y las asistentes.

El 19 de noviembre, día de las elecciones, se sucede con tranquilidad. Por primera vez en la historia de España, la mujer ejerce su derecho al voto. La campaña abstencionista de la CNT resulta un éxito, ya que sus afiliados y simpatizantes no participan (hay un total de cuatro millones de abstenciones). Esto se nota sobre todo en zonas en donde el anarquismo ejerce una gran influencia, véase Barcelona, Sevilla, Málaga o Cádiz. Pero esta campaña resta votos a la izquierda y, como era de esperar, la derecha sale vencedora en las elecciones (influye otros factores también, como la desunión de la izquierda, o el hecho de que la gran mayoría de las mujeres, muy influenciadas por la Iglesia, voten a la derecha). Rápidamente se vuelve a celebrar en Madrid un nuevo pleno de regionales el 26 de noviembre de 1933, y se discute la posibilidad de desencadenar una insurrección y sus probabilidades de éxito. Hay quienes optan por una preparación más cuidadoso y largo, y otros se inclinan por iniciar inmediatamente la acción, convencidos del apoyo que prestarán los trabajadores de la UGT. Se acuerda la segunda opción, y se nombra un Comité Revolucionario, entre los que están Buenaventura Durruti, Cipriano Mera o Joaquín Ascaso, que fijan la residencia en Zaragoza.

El 2 de diciembre se celebra la segunda jornada de las elecciones, en donde la derecha sale de nuevo vencedora, aunque con resultados más igualados. Días después, se declara el Estado de Prevención, ante una más que posible insurrección anarquista. Así las cosas, se llega al 8 de diciembre, día en el que se abren las nuevas Cortes. Al término de las mismas, se declara en toda España el Estado de Alarma, y en Zaragoza, se ordena cerrar los locales de la CNT y desplegar las fuerzas de seguridad del Estado. Pero esto no evita que el pueblo se levante en armas, y la región de Aragón, La Rioja y Navarra desencadenan la insurrección, que es secundada por una huelga general en todo el país. Se producen cortes de comunicaciones, asaltos a cuarteles de la Guardia Civil y tiroteos en varias ciudades. En una semana, en el Este de la península se consigue dominar varias poblaciones; se producen constantes paros y huelgas en Madrid, Galicia, Asturias, León y Andalucía; y en diversas localidades de Aragón y La Rioja se proclama el comunismo libertario. Además, en Villanueva de la Serena, una pueblo de Extremadura, el sargento Pío Sopena y varios militantes de la CNT se adueñan de la localidad, donde resisten dos días antes de ser bombardeados por las fuerzas de la República.

El 14 de diciembre, se declara el Estado de Guerra y el Ejército español interviene, sofocando la rebelión en todos los puntos del país, por lo que, al igual que en enero de 1933 y en Alto Llobregat en enero de 1932, la insurrección fracasa. Algunos motivos son la falta de armamento y preparación, y la no participación de la UGT como se esperaba. Esta semana de lucha deja un total de casi 90 muertos, cerca de un centenar de heridos y más de un millar de detenidos, entre ellos, los miembros del Comité Revolucionario. Habrá que esperar más, concretamente hasta el 19 de julio de 1936, para que la revolución social triunfe y se instaure el comunismo libertario en las colectividades de Cataluña y Aragón…

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P. Kropotkin

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M. Bakunin

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Origen del socialismo.

Texto realizado por Eduarsin

Analizando la aparición y los orígenes del socialismo, tanto como movimiento como ideología, nos remontamos a la Inglaterra de los siglos XVIII-XIX. El socialismo nació de los primeros intelectuales ingleses; pero no como abstracción de las ideas, sino mediante el análisis de las contradicciones entre clases en la organización social del momento. La experiencia laboral hizo madurar la conciencia de la clase obrera de la época y le ayudó a comprender que las contradicciones de clase existen por mucho que te lo decoren con míseras y banales mejoras en las condiciones laborales. Estas ideas nacieron de las necesidades inmediatas de la época, pues la convulsión social provocada por la reciente industrialización y mecanización del trabajo dio lugar a la organización obrera que fue desarrollándose y mejorando hasta la maduración de las ideas socialistas.

Nos encontramos en una época en la que se ha pasado de una organización laboral categorizada por ramas de talleres, en la que los artesanos de estas, sobre todo en la era pre-industrial, se dedicaban a la fabricación de materiales y objetos para la burguesía ascendente. La burguesía poco a poco fue acumulando capital y abriendo grandes empresas, cuya realización se vio favorecidas por la división del trabajo, recién implantado en la época. También supuso una mejora a la mecanización de los procesos de producción la invención de la máquina de vapor de James Watt. Estos factores se fueron acumulando, produciendo así un mayor y rápido creciente desarrollo de la industria y de las ciudades que estaban implicadas en este sector laboral. Esto provocó que las clases campesinas y rurales se mudasen a la ciudad, pues el número de habitantes se vieron multiplicados y, por consiguiente, también las demandas de las necesidades básicas para la mera existencia; por lo que se necesitaba más mano de obra para abastecer a aquella nueva población con necesidades. Pero no fue la causa más directa y principal del éxodo rural. Esta fue la privatización de las tierras trabajadas por campesinos y campesinas; incluyendo también las comunales. Las condiciones en las fábricas no mejoraron a pesar de albergar cada vez a más obreros y obreras, por lo que la seguridad e higiene laboral eran dos conceptos que los y las trabajadores/as de la época no conocían. Como consecuencia direta de la expansión de la industria, los salarios de los y las trabajadores/as se vieron mermadas y estancados, hasta el punto de que muchas familias no podían permitirse el lujo de tener comida a final de mes. A los pocos obreros que les sobraba sueldo a final de mes, no les quedaba otra que ir a ahogar sus febriles penas en su condición de explotado al bar. Esto provocó una incesante subida del índice de marginalidad, drogadicción para evadirse de su situación como explotado/a y de prostitución. Otra consecuencia directa de la introducción de máquinas de fácil uso conllevó el uso de menores de edad para manejar estas máquinas; llegando a ser la edad mínima de cuatro años. El Estado, como buen defensor de la clase dominante y burguesía, no tomó cartas en el asunto, perpetuando así la situación laboral hasta que en 1834 no tuvo mayor remedio que intervenir en la precaria condición de los y las explotados/as.

Nadie vio llegar a la crisis provocada por la sobre-producción capitalista. El contexto para la burguesía era algo esperado por ella durante muchos años. Los límites de explotación parecían no existir, la plusvalía vivió sus mejores años y parece que nadie frenaba o se enfrentaba a esta situación amparada por la ley. Fue un momento malthusiano que se vio interrumpido por la respuesta obrera ante la crisis. Al haber mayor demanda de los productos se producía más, pero al ser los salarios cada vez más precarios y no poder acceder a estos, se les fue acumulando los materiales de producción sin poder colocarlos en el mercado. Como la industria no tenía capital extranjero para poder colocar esos productos acumulados por ausencia de demanda; pues estaba en sus inicios de desarrollo capitalista, el país se vio sumergido en una profunda crisis de la que no habían esperanzas de salir.

La burguesía había sido la causante de esta situación y la misma esperaba una respuesta organizada por parte del proletariado, por lo que, con la división del trabajo, se refugió en el intento de individualizar al obrero, rompiendo así sus lazos sociales con los demás obreros y obreras de su rama. Pero la burguesía no puedo frenar algo que está escrito en la naturaleza del ser humano: la organización como respuesta a la explotación una vez adquirida la conciencia de clase, la cual se fue socializando por las condiciones y los roles que jugaban como explotados y explotadas. Estas organizaciones que intentaron dar respuestas a la situación del momento fueron las precursoras del movimiento laboralista y de las primeras organizaciones proletarias.

Durante la primera mitad del siglo XVIII las condiciones dieron vida a las Trade Union, las cuales lucharon desde un principio contra las bajadas salariales impuestas por los capitalistas y amparadas por el Gobierno. Como el Gobierno vio venir la futura organización de proletarios de Inglaterra, hizo un equívoco y fallido intento de ilegalizar las organizacines que luchasen por las mejoras de las condiciones laborales; pero la respuesta ciudadana y su organización hicieron que solo estuviese vigente durante los años 1799-1800. Pero en la práctica, esta prohibición pre-sindical seguía vigente, pues su criminalización estaba a la orden del día. No fue hasta 1834 que las Trade Union se vieron legalizadas ante la inminente respuesta ciudadana y obrera. Hasta entonces, fueron las organizaciones obreristas las que tomaron cartas en el asunto de la defensa de las demandas trabajadoras, aunque su campo de actuación se cerraba en el esclusivismo local y de rama.

A partir de 1812 se apreció cómo fue aumentando la organización y la respuesta proletaria ante los problemas inminentes y directos que le sacudían, reflejándose así en los sucesos que voy a nombrar: En 1812 se produjo una huelga general de tejedores, la cual provocó una gran respuesta de solidaridad de las demás rama laborales, incluso algunas de las industriales aunque no tuvieran nada que ver en absoluto. Los siguientes años fueron de mucha convulsión y de respuesta a la explotación; en la que se fue a unir en 1818 la rama de hiladores e hiladoras a la de tejedores y tejedoras. Sus peticiones rozaban lo superficial, pero era propio de la falta de análisis de la clase trabajadora, por lo que se quedaron en la reclamación del aumento de salarios, de la disminución de la jornada laboral y de la ordenación social y laboral de mujer y niños/as. No se pueden dejar pasar los sucesos de 1813 en lo relacionado con el campesinado. En ese año se aprobó la ley del trigo, lo que provocó un aumento de su precio de venta no justificado. Hubo una gran respuesta que llevó a cabo actos violentos, pero no revolucionarios, pues se trataba de una fase organizativa previa al movimiento laboralista. Les faltaban comprensión en causas (que solo el socialismo podía aportar) y fines en lo referido a la economía y a lo social. Volviendo al año que se trataba anteriormente (1918); se unió a la huelga general el sector de la minería, paralizando así la producción textil y de carbón en todo el país durante varios años; lo que produjo un incremento de las precariedades debido también a la crisis que les acechaba. Esta unión organizativa entre distintas ramas para hacer frente a las condiciones del momento desembocaron en protestas que cada vez fueron ganando más apoyo e impulso, siendo el momento en el que el orden del día era ver incendios en las fábricas, destrucción de las máquinas e intervenciones militares que, lejos de aplacar estas revueltas, solo consiguieron aumentarlas. Así nació lo que se conoce hoy en día como “luddismo”, ya que Ludd fue uno de los propulsores de la iniciativa en la destrucción de máquinas. Este hecho puede ser criticable, pero hay que tener en cuenta que la consciencia de clase en la época solo rozaba lo superficial, achacando a las máquinas el origen de su explotación laboral; cuando en realidad residía en la existencia de capital y de clases sociales antagónicas.

La situación de urgencia que vivía el país prosiguió hasta 1824, que fue el año en el que el Parlamento introdujo en el debate aspectos para la desaparición de las revueltas obreras. No fue hasta 1832 cuando se aprueba la Reform Bill, para la cual se unió la burguesía con el proletariado para lograr sus fines; para una vez alcanzados, desvincularse de la clase trabajadora y seguir explotándola. Por lo que esta reforma no supuso mejora alguna para los y las trabajadores/as. Como respuesta a esta traición y la incapacidad de las anteriores organizaciones para hacer frente a las condiciones del momento, nació el Cartismo como oposición radical al parlamentarismo; lo cual supone la avenida de un periodo más revolucionario. Poco a poco, mediante huelgas y violencia callejera, el cartismo se fue expandiendo por todo el país. Su expansión provocó que en 1839 se enviasen a los mejores oradores para que propagaran las ideas de la organización (aunque estas carecían de una finalidad concreta también. Nació para hacer frente a situaciones concretas). También, con el impulso de la propaganda de ideas, nacieron varios periódicos como forma de difusión del ideal.

Es entonces cuando empezaron a nacer las ideas socialistas a manos de intelectuales como R. Owen. Las ideas políticas que influían en las escuelas socialistas reconocieron la importancia del movimiento obrerista para la realización posterior del socialismo; aunque no todos los intelectuales socialistas propugnaban con esta idea.

Poco a poco las ideas y el movimiento socialista, que fue influenciado por las anteriores organizaciones obreras, se fueron expandiendo como la pólvora de manera internacional. Al ver el Gobierno que poco podían hacer ante esta inminente expansión de las ideas socialistas, no tuvieron otra opción que incluir el socialismo parlamentario en sus programas. La degeneración de este se vio incrementando y dejando a la luz las verdaderas intenciones, que fueron desenmascaradas por los socialistas que prosiguieron con el anti-parlamentarismo, como el gran ideólogo del anarquismo colectivista, M. Bakunin.

Como conclusión final, se puede afirmar que el socialismo nació, no solo por la influencia de las anteriores organizaciones obreras, sino también como respuesta a los problemas de la época y por la acumulación de experiencias en las luchas sociales. Pero lejos de haber quedado en el olvido y estancadas, estas han sido renovadas y teorizadas por intelectuales; los cuales, han hecho que ha día de hoy sigan vigentes los principios del socialismo (libertario).

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Sobre la policía y las prisiones

Texto realizado por Eduarsin

Voy a dedicar esta entrada a plantear el problema de las prisiones y a hacer una crítica constructiva a favor de su abolición, así como la del papel y el rol que juegan los policías en este asunto que les concierne.

Para empezar, antes de dedicar tiempo a las prisiones, es menester entablar el aspecto y función de la policía en el sistema capitalista actual. La policía es el cuerpo de “seguridad” al servicio de los “ciudadanos”. Esto es lo que nos diría cualquier persona alienada por la propaganda burguesa y dominante que nos quieren obligar a defender la existencia de este cuerpo de “servicio” sin plantearnos su existencia y abolición. En realidad la policía es un órgano estatal que tiene una función perpetuadora (de sistema) y coercitiva para segurar el capital y los privilegios de la clase dominante. Habrá personas que al leer esta afirmación queden impresionadas por lo directo que puede ser el mensaje hacia el cuerpo policial; por lo que su primera reacción será decir que no todos los policías son antidisturbios, que no todos están para apalear a la clase trabajadora y expulsarlas de sus casas, que no todos están al servicio del capital directa o indirectamente. Es más, esta persona afirmaría que la policía es necesaria en su labor social, como lo puede ser en la detención de un asesino, de un ladrón o de una persona que haya abusado sexualmente de otra. Como anarquista, no podemos negar las evidencia y hemos de afirmar la veracidad en parte del mensaje de esta persona, con la excepción a lo referido en cuanto a su necesidad social. La necesidad de su existencia es muy relativa, pues todo depende del punto desde donde quieras analizar este aspecto. Pero analicémoslo desde una cosmovisión libertaria, en pro de su abolición de existencia y funciones.

¿Acaso no es verdad que hay ciertas funciones del cuerpo de policía que las podrían llevar a cabo cualquier persona a la que se le haya instruido en esa función? El aspecto y la función social de la policía abarca muchos campos, pero atomizando en esta red de funciones se observa que hay algunas que pueden ser realizadas desde trabajos independientes a las fuerzas perpetuadoras del Estado. Un ejemplo de esta proposición podría ser sobre los habitantes del pueblo gallego donde ocurrió el accidente de tren, donde las voluntarios que se prestaron a ayudar a las víctimas, salvaron muchas vidas de aquella tragedia. Pero no es la única función en la que la policía puede ser reemplazada; también lo serían las funciones de tráfico y derivadas.

Pero bien cierto es que mientras haya prisiones en este mundo, seguirán habiendo secciones y funciones de la policía que no podrán ser reemplazadas por trabajos independientes o directamente abolidas. Estoy hablando de lo relacionado con asesinatos, violaciones, robos, bandas criminales, secuestros… La cuestión no es si se pueden abolir las secciones de la policía que abarcan este tipo de crimen, sino que sería la cuestión de si se puede abolir el crimen y como consecuencia, que la función policial quede mutilada.

Los libertarios afirmamos rotundamente esta propuesta que voy a intentar desarrollar lo mejor que pueda. El crimen, ya desarrolló bien nuestro camarada Kropotkin, se puede ver influenciado y fomentado por las condiciones, no solo culturales, sino que también por las político-económicas. Esto se ha afirmado y demostrado con análisis, estadísticas y pruebas históricas que no pretendo desarrollar. No pretendo recurrir a la dogmatización de mis afirmaciones, pero prefiero recurrir a la explicación de Kropotkin en su libro Las prisiones. Entonces estoy afirmando que un cambio de sistema político-económico disminuiría; que no aboliría, el porcentaje de criminalidad y actos antisociales. ¿Pero qué sistema puede salvaguardar esta propuesta? Pues uno basado en la máxima libertad tanto individual como colectiva, uno en el que el apoyo mutuo desplace a la competencia y en el que los lazos de solidaridad sean capaces de mover montañas y mares. Estoy hablando del comunismo libertario.

¿Pero el comunismo libertario eliminaría por completo al existencia del crimen? La respuesta es no. No se puede afirmar al ciento por cien que las personas son buenas desde su nacimiento y que es el sistema político-económico el que demacra, deshumaniza y mutila los ápices de bondad innatos al ser humano. No es este factor el que condiciona todos los crímenes realizados. Bien es sabido que este último dicho es verdad, pero, hay otros tres tipos de factores que favorecen este tipo de actos. Estos son el contexto en el que se desarrolle la acción, la climatología que influye negativamente los días de frío y lluvia y la enfermedad mental que anula tu capacidad de abstracción.

Respecto al crimen, relacionándolo ahora con las prisiones, se afirma colectivamente que estas cumplen una función de, no solo aislamiento para evitar el crimen, sino que también de reinserción social. Esta afirmación dogmática es totalmente falsa y he de refutarla con argumentos desde mi posición libertaria. El aislamiento y reclusión de una persona solo provoca la eliminación de sus derechos, libertades y su deshumanización, haciendo así más difícil la reinserción en la sociedad tras cumplir condena. Un cuadrilátero de cuatro paredes, con espacio reducido, con un suelo y un techo, con una ventana de pequeñas dimensiones que apenas deja pasar la luz, donde tu privacidad queda olvidada en el umbral de las sombras, donde el maltrato psicológico y físico viene dado por parte de las presas y los policías, donde las torturas se hacen insoportables, donde se trafica con drogas para anular a los reclusos y crear un submercado con su compra-venta, del cual se benefician los funcionarios de prisiones, donde en algunas de ellas tienes que trabajar en su interior para poder pagarte una celda. Eso es una prisión, una máquina perpetuadora del crimen.

¿Acaso les interesa acabar con el crimen? No he visto en el desarrollo de la Historia intención de ello. Solamente he visto castigo y represión. El sistema capitalista, con una mano te da las condiciones y te somete a cierta presión para la que materialices un crimen , mientras que con la otra te mete en prisión. No hay posible mejora o reforma de las prisiones. Lo mejor que se pueden hacer es ser eliminadas y acabar con el crimen. ¿Cómo? Con el apoyo mutuo y el cambio de sistema ya mencionado.

¿Pero qué ocurre con aquellas personas que cumplen los tres factores ya mencionados (contexto, climatología y enfermad mental) que cometen un crimen? ¿Vamos a encerrarlas cuando su capacidad de abstracción ha sido mermada por uno de esos tres factores? Tenemos muy interiorizado el concepto de castigo como consecuencia a una causa. ¿Pero con qué intención se establece un castigo? ¿Moralizadora?, ¿represora? No se puede dar una respuesta racional a esta pregunta según su praxis. Como alternativa al castigo, como alternativa a las prisiones, los anarquistas luchamos por el apoyo mutuo y la cooperación, donde la experiencia nos ha demostrado que son las dos claves fundamentales para la mutilación del crimen y para la armonía de la nueva sociedad por la que luchamos.

BASTA DE TORTURAS, BASTA DE AGRESIONES, BASTA DE SILENCIOS, BASTA DE PRISIONES.

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